Saturday, March 26, 2011

Diario para un cuento

Por Julio Cortázar, Deshoras.
2 de febrero. 1982.

A veces, cuando me va ganando como una cosquilla de cuento, ese sigiloso y creciente emplazamiento que me acerca poco a poco y rezongando a esta Olympia Traveller de Luxe (de luxe no tiene nada la pobre, pero en cambio ha traveleado por los siete profundos mares azules aguantándose cuanto golpe directo o indirecto puede recibir una portátil metida en una valija entre pantalones, botellas de ron y libros), así a veces, cuando cae la noche y pongo una hoja en blanco en el rodillo y enciendo un Gitane y me trato de estúpido, (¿para qué un cuento, al fin y al cabo, por qué no abrir un libro de otro cuentista, o escuchar uno de mis discos?), pero a veces, cuando ya no puedo hacer otra cosa que empezar un cuento como quisiera empezar éste, justamente entonces me gustaría ser Adolfo Bioy Casares.

Wednesday, March 23, 2011

El fracaso total del mundo



Estoy cansado de escribir en las paredes
poemas que vienen dando tumbos por los años
como si fuesen simulacros de ciudades muertas.

Estoy cansado de habitar en estos trenes
ciegos que viajan por los rumbos del olvido
como si fuesen escapando de aves alas rotas.

En la mirada tengo multitudes de flores amarillas,
tristes como piedra solitaria en tumba antigua
como un tango de Piazzolla y el amor ausente.

En el corazón tengo un incendio de futuro,
duele como la miseria eterna de los pueblos,
como la belleza de una muchacha impúber.

Pero aún ríome del infierno a carcajadas,
compañero de Rokha...
el fracaso total del mundo
también se hace tumba en mi espalda.

Sunday, March 13, 2011

Infernario



Del delirio profesado
los manifiestos son ninguno.
No hay espadas que argentar
ni atalayas solemnes tronando
sobre el genticio sus trompetas.
No hay himnos de la victoria;
no hay plantos de la derrota.
Los barcos no regresan a la patria,
y en el puerto hay sombras olvidadas
que parecen pañuelos blandidos al viento,
mujeres blancas lanzando rosas negras
sobre el mar.

En las avenidas los estudiante
marchan como fantasmas,
se manifiestan invisibles
como huelgas de artesanos,
como la procesión turbada y taciturna
que acompaña al cesante Eduardo Miño.

Pero nada pasa, salvo que los niños
corren en la plaza, que las palomas vuelan,
que un perro flaco ladra un par de veces
y su alma se desmaya.
Todo lo demás es ilusorio
y da lo mismo.
Cien años los poetas recitando
y da lo mismo.

En la estación un abuelo
demasiado acostumbrado
a la soledad de los recuerdos
se defiende del alzheimer
con peones que perdieron
las mil batallas anteriores.
Y los trenes sueñan
viajes irreales a países extraños
de turistas perdidos
que imaginan la tristeza
antigua y habitual
de la lluvia, del carbón,
de los que no volvieron.

Los árboles del parque
están ausentes desde siempre,
ni los otoños con sus hojas
ni un par de enamorados
que se besan por primera vez
nos recuerdan su existencia.
Un mendigo enciende
con calma su cigarro y se aleja.
¡Parece mitológico
su andar a la distancia!

La realidad se extermina en la palabra



La realidad se extermina en la palabra,
no nace.
No transcurre el mundo
ni surge la materia o el fuego en la palabra.

A tientas, desde la oscuridad,
los objetos
arrancan del lenguaje, de este falso
realismo de fantasmas
a la luz, esa,
que está en alguna parte
como faro en la penumbra.

Thursday, September 03, 2009

A Miguel Angel Moreno, el Klautonés

Poeta del reino de Klautonia
ha tiempo que en vuestras
comarcas anduve errando.
Una sensación de terciopelo
sobre madera barnizada
recorría entonces mi angostura,
pero aún recuerdo que de huesos
insepultos deseabas florecieran
las banderas de la historia.

Sangrabas palabras como un cristo
de biblioteca incinerada en medio
de esa noche que en los cielos
de la patria extensa persistió
cuales siglos de agonía.

Al sicario así esperabas darle muerte,
estocada de luz de madrugada.

Pero mi alma era una alondra
recién descascarada y no supe
acompañarte sino emigrar
con el viento de las soledades
hacia atardeceres de besos diluidos.

II

Al salir de tu reino,
patria inmensa del hombre
no conquistado por la bestia,
fui buscando en vano tierra dulce
donde echar las osamentas a descanso;
anduve largos días, vino la nieve
y en lejanas celosías tiritó
mi existencia clandestina;
pero anduve, inmutable,
noches, estío, meses,
y no sé cómo ni cuándo
otros hombres, otras huellas
fueron apareciendo en el camino.

III

Y eran de Infernario las tierras al pie,
al ojo, a la huella atrás abandonada.
Aquí los peregrinos de todos los caminos
sumamos voces indistinguibles,
arriamos banderas que juramos defender a muerte,
cargamos desperdicios como coleccionistas depresivos,
restamos desapariciones rancias en la memoria,
adherimos detritos de amores viles,
desechamos epístolas para no contagiarnos de melancolía,
y nos fuimos transformando en demonios de baja alcurnia,
en sombras del lo que alguna vez quisimos...

Y es tan incierta la vida:
tan avasallante el dígito:
tan invencible el hierro:
tan eterno el plástico:
que un silencio de mar incógnito
se se hizo baldío en nuestras lenguas,
y un código de barra infame
apoderóse de nuestro puño y letra.

IV

Pero hoy, a cuatro días del mes de octubre
de este tercer año de igual milenio,
os relato en torpe lo que ha sido
de mi paso por las tierras Infernario.

A vos, Miguel, os dedico a plenitud
este cuaderno escrito en el cuero de mi alma
durante los días más oscuros que mis ojos
han visto en lo que me va de vida.


Aquí os muestro lo que en estas latitudes
hay de par y de dispar con vuestro reino.
Aquí os cuento lo que otros me contaron
con sus vidas mínimas y su lenguaje mascullado.
Aquí os dejo mi testimonio de vida,
mi confesión de Caín arrepentido
en las postrimerías del universo:
perdonad a este hermano canalla,
perdonad mi silencio.

Ya sabéis en qué un fuego consumido perecía.

PD. Gracias por este regalo!

Sunday, May 17, 2009

Y ahora que ha muerto Benedetti

Cuando en el otro mundo se encuentre con Pablo de Rokha, escuchará los siguientes versos:

¿Por qué cantáis, oh! brutos, a las carretas torpes,
a los amores fáciles, a las casitas viejas,
a las nenas de barrio, a los frailes, al hombre
pacato, mentecato, jorobado y deforme
y no cantáis la vida multiforme y compleja?

Y donde hay un motor encendido y gigante;
y donde hay una fábrica estupenda y gloriosa,
y donde hay un palacio de cemento y de sangre
o una gran muchedumbre de huelguistas con hambre,
vosotros veis a una princesa que llora.

Fragmento de Sátira

Y Lihn rematará diciendo:
"Nadie escribe desde el más allá
Las memorias de ultratumba son apócrifas..."

En tu caso eso es, a lo menos, una bendición...

Sunday, May 06, 2007

Jazz

Todas las historias tienen su momento. Esta, por ejemplo, lleva demasiado tiempo entre mis borradores esperando a que me anime a escribirla que de tanto esperar se ha ido reescribiendo con líneas perdidas y medias notas sin destino. Yo, entre tanto, me he obsesionado con otros temas: música, json, clases abstractas, patrones de diseño, jazz, prototipos, drum and bass, memes y religiones varias...

Pero no quiero jugar más a Teseo... que la madeja se quede ahí hecha un nudo, que el Minotauro se coma la rosa o el rubí y que Ariadna se muera de soldedad en Naxos.

En pocas palabras, ni la suma de las partes ni el todo, porque nada tiene que ver la poesía con el código; nada tiene que ver la literatura con los prototipos; nada, Ajax con Jazz, o como dice Enrique Lihn: “Nada tiene que ver el dolor con el dolor / nada tiene que ver la desesperación con la desesperación/ Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas / No hay nombres en la zona muda”.

Es complejo explicar hacia donde voy, complejo en tanto que hablo desde mi experiencia, en tanto que desde mi subjetividad efectivamente la poesía y el código comparten lógica y sintáxis, comparten una cierta adicción u obesión por crear objetos que están hechos de materia muda de zona muda, de dígitos y bytes y alfabetos de posibilidades y combinatorias infinitas.

Y así la caja de pandora se abre, porque de la literatura no deja de asombrarme que al final todo se pueda reducir a 27 símbolos gráficos (64 en el alfabeto cirílico, para citar un ejemplo menos agobiante). Y que decir del código, donde al final sólo hay ceros y unos.

Mejor vuelvo al principio... alguna vez pretendí contar en esta nota por qué estudié Pedagogía en Castellano para luego terminar programando en una empresa de “Diseño de Interacción” (en técnico POO y en español, haciendo páginas web).

En fin, hasta el momento no hay nada claro y definido en esta transición. Lo ciero es que ha sido un largo devenir de actos, coincidencias, decisiones, intuciones y consecuencias que, para ser honesto, me resulta tedioso explicar.
Y por eso el Jazz, porque para darle punto final a toda esta mazamorra me queda decir que hace unos meses atrás, escuchando a Charlie Parker con un amigo y conversando precisamente de estas cosas, caí en cuenta que daba lo mismo si se trataba de Ajax o Jazz, de un poema de Lihn o de un pluggin para Wordpress, finalmente todo puede reducirse a estrúcturas básicas de diseño o composición. Eso sí, la suma de las partes nunca es igual al todo. Es que “no hay nombres en la zona muda...”

Wednesday, January 17, 2007

Alta Fidelidad

Ok, sigo pegado con el tema de la música. Soy un tipo pegado con muchas cosas cuando quiero serlo y, a veces, también, cuando no quiero. La verdad es que tengo una personalidad adictiva, tal vez por eso las drogas me asustan bastante.

En fin, soy un tipo pegado, pegado con mi trabajo, con el código y su lógica, con el cuento de crear y resolver problemas, con la poesía; pegado con Cortázar y Borges, con Lorca, Whitman; y pegadísimo con Charly, con Calamaro, con Páez y Sabina. Bien, últimamente también Babasónicos, The Killers y, por qué no, con U2, que sale y entra de mis playlists favoritas por temporadas, lo mismo que Tori Amos, Björk y Sheryl Crow (todos tenemos placeres culpables, ok?).

Pero el cuento que hoy cuento también trata del azar. Sí, porque todas las cosas con las que me pego o me he pegado en la vida me han llegado por azar… Podría decir que por destino, pero prefiero pensar que es por azar, por ese azar que me obligó a salir un 25 de octubre de 1996 cuando no quería hacerlo. Pero, para no prestar una chaqueta que me estaba pidiendo, salí y terminé en la mesa de un bar conociendo a la que sería mi esposa. Poco después ella llegaría con un casete de Sabina. Durante el primer año cantamos "La Canción de las Noches Perdidas" hasta que nos dio hipo. Cuando me separé fue Sabina quien me hizo olvidarla en "19 Días y 500 Noches".

Y ahora, mientras el mismo Sabina me está diciendo que heredó “una botella de ron de un clocharde moribundo” y que olvidó “la lección a la vuelta de un coma profundo” me acuerdo de Cortázar y de la Maga.

Esta vez el azar fue una deuda pagada con libro. La historia es más larga, pero no más que los años en que ese libro fue el único adorno en el librero de una casa donde no se leía ni el horóscopo. Ya no recuerdo, quizá por aburrimiento o curiosidad lo leí el verano del 94. El libro se llamaba Rayuela e hizo que ese verano terminara para mí siendo invierno en Nebraska, mientras mi Maga andaba perdida entre Talca y Rancagua. Por Rayuela terminé también estudiando literatura en Valparaíso (bueno, lo de Valpo es otra historia) y por Rayuela -en realidad por la Maga- es que ahora ando pegado con esto de la música.

Por cierto, el recorrido desde la Maga hasta estas líneas es mucho más extenso. Tiene que ver con el Deja Vu del que hablaba en el post anterior y con el azar que nos hace ir recordando, entre canción y canción, fragmentos de nuestra vida (justo ahora Bono dice algo así como "Well it’s too late, tonight to drag the past out into the light").

Y hoy el azar me hizo tomar una revista en la que había un artículo sobre la novela "Alta Fidelidad" de Nick Hornby. Casualidad o no, pensaba en ese libro cuando escribí el post anterior y en la forma en que la música nos purga; casualidad o no, sentía que me faltaron cosas que decir y andaba con ganas de escribirlas, casualidad o no, este cuento termina justo cuando Calamaro dice: "cantar es disparar contra el olvido, vivir sin ti es dormir en la estación"....