Saturday, December 24, 2005

Sobre la escritura y otros brevajes

Todos los domingos constato (sin asombro ni rabietas) que hay buenos y malos escritores, pero, sobre todo, que la escritura es una de las actividades humanas más paradójicas que existe. Es, a la vez, una inútil y poderosa arma de futuro; la memoria de Funes y el subproducto más efímero de una cultura desechable; una actividad tan respetablemente compleja como absurda. Por cierto, quienes nos dedicamos a este cuento bailamos el mismo tango.


Una simple hojeada a cualquier suplemento dominical servirá para hacerse una idea de lo que digo. Escritores, opinólogos y charlatanes de toda laya intentan, domingo a domingo, vender su pomada recreando en cámara lenta lo más llamativo de la agenda noticiosa y cultural de la semana. Algunos lo harán con arte, otros con parsimoniosa seriedad, con soberbia beligerante o reluciente ingenuidad. Da lo mismo, si no le apetece la oferta, usted siempre puede dar vuelta la página, arrojar el diario al basurero o dejarlo en el baño para darle un mejor uso.


Por ejemplo, Fernando Villegas, en Reportajes de La Tercera, escribió el domingo pasado una insólita comparación entre la APEC y el Congreso de Viena de 1815. En lo grueso no dice nada nuevo, más bien comentarios de progresista tibio: APEC dará sus pocos frutos en 20 o 30 años más, cuando ya nadie se acuerde de todo el espectáculo montado por sus asistentes y adversarios. Lo destacable, sin duda, es la perspectiva histórica que le da al tema y la coherencia con que lo hace. Pero sin ir más lejos, el mismo columnista vuelve esta semana sobre el manido tema, aunque esta vez centrado en lo que fue el”Foro Social”. Definitivamente no dice nada que valga la pena parafrasear, apenas guiña un ojo y aparenta una mueca de sonrisa hacia parte de esa turba heterogénea que marchó por Santiago. Frases para el bronce o para creerse el cuento de intelectual melenudo y revolucionario.

Otro ejemplo, infinitamente menos afortunado, es el caso de Gonzalo Contreras, quien escribió en Las Últimas Noticias unas palabras locas (no puede decirse otra cosa) sobre actualidad política. En apariencia el tema es importantísimo, está en el tapete de la contingencia criolla y seguramente ha sido conversación obligada entre analistas de cuarta categoría: el tío militante de la DC, el padre cesante y la madrastra que tiene sueños eróticos con Lavín. Hablamos de las aspiraciones presidenciales del Adolfo Zaldívar. Como sea, lo peor de Contreras es que escribe como si estuviera mirando una bola de cristal, algo tan inverosímil como su conocimiento político. Para su tranquilidad o espanto, porque Contreras siempre ha escrito desde el dolor y el miedo, la Concertación es un suculento negocio que Zaldívar no quebrará por capricho, aunque sea, como él lo retrata con obviedad superlativa, el más maquiavélico de los políticos chilenos.

Del otro lado de la moneda, también en Las Últimas Noticias, está Leonardo Sanhueza con sus textos impecables, a medio camino entre la ficción y la realidad, entre la contingencia y lo cotidiano e íntimo. Sus temas suelen ser insustanciales, mínimos. En ellos se mofa de todo, hasta de sí mismo, pero en el fondo provoca una cierta catarsis, un remezón interno. Todo lo opuesto a Contreras, no descansa en el suceso noticioso de la semana, aunque, si no hay posibilidad de escape, lo hace desde la puerta de su casa, cerrada y desde adentro. Tampoco pretende ser intelectual ni inteligente como Villegas, sus pretensiones son más simples: escribir sobre Juliette Binoche en el barrio Bellavista o sobre un tal Daniel López que jamás existió, pero cuyo nombre quedará en los libros de historia. Seguramente, tal como yo, usted también la ha visto (o alguno de sus tantos alter-ego: la Maga, Talita, Tori Amos) y es probable que también haya gritado “el que no salta es Daniel López” en alguna de las avenidas de Chile, eso se lo apuesto.

En fin, ya lo dije, la escritura es paradójica: tan simple como decir algo de principio a fin y tan compleja como los escollos de un laberinto. Hay que abrir y cerrar puertas, optar por obvios atajos o mapas imaginarios. Por ejemplo, para llegar a este punto, tuve que no escribir sobre atajos y escollos, simplemente porque eso carece de importancia. Opté, en cambio, por escribir sobre brebajes ajenos que tampoco importan. Después de todo, la APEC, el Foro Social, Zaldívar son meras ilusiones de un país ficticio. Lo único real es que mi Juliette Binoche vaga solitaria por Quilpué; lo único importante es que Daniel López se pudra en el infierno más dantesco que un anciano desmemoriado pueda imaginar.

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